DESPEDIDA A UN AÑO HISTÓRICO
Jose A.S. - 27-12-2005 12:52 | Categoria: Real Betis
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Pocos podían pensar cuando nos tomábamos las uvas hace casi un año, que estábamos a las puertas del año más glorioso y épico de la historia verdiblanca, o cuando menos, de la reciente historia bética. Mucho nos ha enseñado este año 2005, que será recordado por unos y denostado por otros...
Entre las enseñanzas que nos deja, y no por ser nueva, es que no es como se empieza sino como se acaba, aunque algunos todavía siguen sin enterarse de la lección, lo que en el fondo no deja de venirnos bien. Pero centrándonos en lo nuestro, sería necesario escribir un libro o algo parecido sobre lo ocurrido este año.
Cuando ya nadie apostaba por el Betis salvo su leal infantería, llegó el derbi de Heliópolis y el gol de Oliveira... Desde ese momento, la afición del Betis vivió un éxtasis que no parecía tener fin. Por si eso no fuera poco, llegó la hazaña de San Mamés en una semifinal épica, llegó la clasificación para jugar la Champions League (entonces dejó de ser la Champions para convertirse en La Previa, pero ya se sabe...)
No contentos con eso, vivimos algo sobrenatural en Madrid el 11 de junio de 2005 (recuerden bien esa fecha). Porque sólo el que puede vivirlo sabe lo que es. Porque lo del Vicente Calderón es algo que nunca podremos olvidar. Mejor dicho, es algo que ahora empezamos a paladear. Es tal el regusto que nos dejó que difícilmente podremos olvidarlo. Aunque mejor será poder contarlo.
Y por cierto Dani, no le des más vueltas, está muy claro por qué le caes tan mal a media ciudad... Eres el causante de gran parte de sus males. De gran parte de sus pesadillas. De no dejarles dormir durante días. De coches tocando el claxon hasta altas horas de la madrugada. Eres el causante del recibimiento en Santa Justa y el desfile triunfal por las calles de Sevilla. Eres el héroe de la Copa, la Copa del Centenariazo, y eso escuece mucho, pero no olvides que el cariño que te has ganado en la acera verdiblanca es inversamente proporcional elevado a la enésima potencia. Dani, eres historia viva del beticismo.Y con la borrachera de Copa (algunos son abstemios por castigo) llegó el partido ante el Mónaco, llegó la gesta de Francia, llegaron los duelos ante Liverpool, Anderlecht, Chelsea, esos desplazamientos a Bruselas, Londres, los momentos vividos en Anfield, la victoria épica ante el Chelsea, el himno de la Champions, las estrellas...
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Demasiado en tan poco tiempo. Como los buenos perfumes, que son capaces de condensar tanto bueno en tan poquito. Ese es nuestro Betis.
Pero fiel a su historia, a su leyenda, el Betis termina el año en la parte baja de la tabla. Lo que hace que la afición se vuelque nuevamente con el equipo. El otro día ante el Alavés, uno no sabía si se jugaba ante el Chalsea o era un duelo de colistas. A veces a uno mismo le asombra ver este tipo de comportamientos de la afición. Realmente no se puede hablar de afición, sino de sentimiento.
Y acaba el año. A la vuelta de la esquina la Copa, en la que el Betis intentará revalidar el título. Luego la Liga, la Uefa, y lo que haga falta. Algunos soñarán con vernos en segunda, es el consuelo que les queda. Son los mismos que siguen sin aprender la lección. Como si eso nos importara. Como si no hubiésemos jugado ya con la Electromecánica, Tomelloso, Iliturgi, Plus Ultra, Mogreb, Martos...
Sin ningún tipo de parangón, el bético se crece ante las adversidades y es un ejemplo único de dignidad. El manquepierda nació de un orgullo herido, pisoteado por unas terribles circunstancias. Como consecuencia, ha provocado en el seguidor del Betis una confianza perenne en el equipo. Se alegra con sus victorias y soporta las derrotas con sentido de la deportividad y una fidelidad a prueba de bombas.
Casi mezclado con el estoicismo, ser del Betis no significa sólo la pertenencia a un club de fútbol. Los béticos casi nacen béticos. No se trata únicamente de ser aficionado al fútbol o de animar a un equipo en concreto, ser del Betis es amarlo, dejarse arrastrar en un torbellino para lo bueno y lo malo, es sentimiento.
Los ejemplos que a lo largo de la historia ha dado la afición son muestra de una militancia cercana al fanatismo, pero nunca manchada con las deleznables gotas de violencia y radicalismo que desgraciadamente impregnan el comportamiento de algunos sectores en otros clubes.
La adhesión a la filosofía que representa el Betis es compatible incluso con no ser aficionado al fútbol. A algún individuo puede no gustarle el deporte más importante del planeta y ser seguidor del Betis.
Con la peculiaridad como cordón umbilical, a golpe de sufrimiento y de vejación, de alegría, pasmo, admiración, sorpresa, magia, fanatismo, fidelidad, amor, pena o dolor, el Betis se ha ido cincelando a lo largo de sus casi cien años de historia.
De la cima a la sima, en Europa y en Utrera, para lo mejor y lo peor, la afición del Betis es única y el espíritu que emana de ese particularismo se ha convertido en el emblema más contundente de una entidad también única.
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